
Lo que promete ser una fiesta total del automovilismo comenzó con momentos de alta tensión. Con una concurrencia que ya supera las 500.000 personas, los ingresos al trazado de Palermo se convirtieron en un cuello de botella que derivó en corridas y pequeñas estampidas. Según testigos en el lugar, la presión de la multitud contra los vallados perimetrales encendió las alarmas de los organizadores antes de que Franco Colapinto saliera a pista, dejando a cientos de fanáticos apretados en zonas de circulación reducida.
Fuente: Minuto Uno


