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El plan nutricional envía menos insumos de los que necesitan. Por eso tienen que salir a buscar recursos.
Jueves, 16 de abril de 2026 01:44
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En tiempos donde la crisis económica golpea con fuerza, la realidad de la Escuela Luis Burela de la localidad de Chicoana, muestra que para sostener el comedor escolar, la institución se ve obligada a organizar un bingo solidario. No les queda otra, caso contrario se verán obligados a mermar las raciones para los escolares. El director, Gustavo García, fue claro y directo al describir el momento que atraviesan: «Hace años que nuestra escuela tiene comedor y desayuno, pero hoy la realidad económica hace muy difícil sostenerlo. Lo que recibimos no alcanza para cubrir todo lo que necesitamos».
Con una matrícula de 384 alumnos, la demanda es concreta y diaria. «Tenemos 271 chicos en la modalidad almuerzo y 113 en refrigerio. Esto lo hacemos todos los días, pero necesitamos sí o sí el acompañamiento de la comunidad», explicó. El punto más crítico es el financiamiento. «El plan nutricional nos envía menos insumos de los que realmente consumimos. Por eso tenemos que salir a buscar recursos por nuestra cuenta, acercarnos a proveedores y pensar en actividades como este bingo», sostuvo García.
Lejos de esquivar la gravedad del tema, el director lo definió sin rodeos: «El comedor hoy es nuestro talón de Aquiles. En este contexto, garantizar una buena ración de comida es fundamental para los chicos».
A pesar de las dificultades, destacó el compromiso del equipo educativo. «Tenemos un potencial enorme. Los docentes y el personal son unos fenómenos, al igual que nuestros chicos. Trabajamos con nutricionistas y profesionales que nos ayudan a armar menús equilibrados, pero sin recursos suficientes se hace cuesta arriba». Finalmente, confirmó: «Estamos organizando un bingo desde la cooperadora para poder sostener el comedor».
El comedor, el alma de la escuela
Lo que ocurre en esta escuela de Chicoana no es un hecho aislado, sino que es el reflejo de una realidad más amplia: instituciones educativas donde el comedor sigue siendo el alma de la escuela y que, además de enseñar, deben garantizar el alimento. Para lograrlo, dependen cada vez más del esfuerzo colectivo y la solidaridad ante la falta de respuestas suficientes del estado.
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