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viernes, 15 mayo, 2026

Rosario de Lerma: Polémica por la demolición de la fachada de una escuela

La obra sobre un tramo de la histórica verja de la Escuela Dr. Francisco de Gurruchaga en la ciudad de Rosario de Lerma, abrió un fuerte debate entre los vecinos en las redes sociales, que discuten sobre patrimonio, seguridad y el alcance de las decisiones públicas.

El reemplazo de una porción del cerramiento original, construido entre 1928 y 1939 como parte del emblemático edificio escolar inaugurado en 1940, aunque la institución funciona desde 1898, generó cuestionamientos de exalumnos, vecinos y defensores del patrimonio arquitectónico, que consideran que se alteró una fachada de profundo valor histórico e identitario para la ciudad.

La polémica se centra en la demolición de un sector de la tradicional verja ondulada sobre calle J.A. Roca y su sustitución por una pared de ladrillos huecos, una intervención que fue calificada por algunos vecinos y profesionales como una ruptura con el diseño original del edificio, considerado una de las postales arquitectónicas más reconocibles de Rosario de Lerma.

La discusión tomó dimensión institucional cuando exalumnos elevaron una denuncia ante la Comisión de Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico de Salta (COPAUPS), organismo creado en el marco de la Ley Provincial Nº 7418, que promueve la protección del patrimonio arquitectónico salteño.

A partir de esa presentación, autoridades del organismo realizaron una inspección visual en el establecimiento. Participaron el arquitecto Pablo Brandán Valy, vicepresidente del directorio de COPAUPS, y el ingeniero Osvaldo Chain, encargado del Área Municipios, quienes analizaron la obra ejecutada y avanzarían en gestiones con el Ministerio de Educación y el municipio para evaluar la restitución del formato original de la fachada.

Riesgo estructural

Desde los sectores que cuestionan la obra, sostienen que no se trató solo de una modificación funcional, sino de una intervención sobre un bien histórico que debió respetar criterios de preservación.

Sin embargo, desde el municipio señalaron que el sector reemplazado correspondía a una obra bajo jurisdicción del Ministerio de Educación y explicaron que la decisión respondió a una situación de urgencia vinculada a riesgos estructurales.

Según esa versión, la pared presentaba peligro de colapso y podía ocasionar daños a escolares o vecinos, por lo que se optó por ejecutar una nueva estructura que cumple con normas de seguridad vigentes.

Ese argumento, lejos de cerrar la discusión, abrió un debate más profundo: cómo compatibilizar seguridad e intervención pública sin afectar el valor histórico de una institución que hoy alberga a más de 2 mil alumnos y es considerada una de las escuelas más emblemáticas de la jurisdicción.

La controversia excede una pared. «No solo no se respetó la fachada sino que han generado espacios con otros riesgos. Se debe valor las construcciones históricas ya que forman parte de la cultura de los pueblos y de su idiosincrasia. Estas edificaciones se protegen, se valoran, se resguardan. El daño está hecho, ahora se debe devolver a la actual construcción el formato de la verja como originalmente fue», publicó el ingeniero Martín Quiplidor, reconocido vecino que encendió la mecha de esta polémica.

Mientras el daño, para muchos, ya está hecho, el reclamo ahora apunta a recuperar la estética original de la verja y evitar que Rosario de Lerma pierda parte de un legado arquitectónico que forma parte de su identidad.

La obra sobre un tramo de la histórica verja de la Escuela Dr. Francisco de Gurruchaga en la ciudad de Rosario de Lerma, abrió un fuerte debate entre los vecinos en las redes sociales, que discuten sobre patrimonio, seguridad y el alcance de las decisiones públicas.

El reemplazo de una porción del cerramiento original, construido entre 1928 y 1939 como parte del emblemático edificio escolar inaugurado en 1940, aunque la institución funciona desde 1898, generó cuestionamientos de exalumnos, vecinos y defensores del patrimonio arquitectónico, que consideran que se alteró una fachada de profundo valor histórico e identitario para la ciudad.

La polémica se centra en la demolición de un sector de la tradicional verja ondulada sobre calle J.A. Roca y su sustitución por una pared de ladrillos huecos, una intervención que fue calificada por algunos vecinos y profesionales como una ruptura con el diseño original del edificio, considerado una de las postales arquitectónicas más reconocibles de Rosario de Lerma.

La discusión tomó dimensión institucional cuando exalumnos elevaron una denuncia ante la Comisión de Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico de Salta (COPAUPS), organismo creado en el marco de la Ley Provincial Nº 7418, que promueve la protección del patrimonio arquitectónico salteño.

A partir de esa presentación, autoridades del organismo realizaron una inspección visual en el establecimiento. Participaron el arquitecto Pablo Brandán Valy, vicepresidente del directorio de COPAUPS, y el ingeniero Osvaldo Chain, encargado del Área Municipios, quienes analizaron la obra ejecutada y avanzarían en gestiones con el Ministerio de Educación y el municipio para evaluar la restitución del formato original de la fachada.

Riesgo estructural

Desde los sectores que cuestionan la obra, sostienen que no se trató solo de una modificación funcional, sino de una intervención sobre un bien histórico que debió respetar criterios de preservación.

Sin embargo, desde el municipio señalaron que el sector reemplazado correspondía a una obra bajo jurisdicción del Ministerio de Educación y explicaron que la decisión respondió a una situación de urgencia vinculada a riesgos estructurales.

Según esa versión, la pared presentaba peligro de colapso y podía ocasionar daños a escolares o vecinos, por lo que se optó por ejecutar una nueva estructura que cumple con normas de seguridad vigentes.

Ese argumento, lejos de cerrar la discusión, abrió un debate más profundo: cómo compatibilizar seguridad e intervención pública sin afectar el valor histórico de una institución que hoy alberga a más de 2 mil alumnos y es considerada una de las escuelas más emblemáticas de la jurisdicción.

La controversia excede una pared. «No solo no se respetó la fachada sino que han generado espacios con otros riesgos. Se debe valor las construcciones históricas ya que forman parte de la cultura de los pueblos y de su idiosincrasia. Estas edificaciones se protegen, se valoran, se resguardan. El daño está hecho, ahora se debe devolver a la actual construcción el formato de la verja como originalmente fue», publicó el ingeniero Martín Quiplidor, reconocido vecino que encendió la mecha de esta polémica.

Mientras el daño, para muchos, ya está hecho, el reclamo ahora apunta a recuperar la estética original de la verja y evitar que Rosario de Lerma pierda parte de un legado arquitectónico que forma parte de su identidad.

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